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Girona 81, en una mañana

Girona 81, una finca que no había colmado el volumen edificable previsto por la normativa, con los andamios que permiten rehabilitar su fachada

La Casa por el Tejado ha puesto una segunda casa en altura en L’Eixample de Barcelona. En la calle Girona 81, entre Aragó y Consell de Cent, montado en una mañana. A la vez, se está terminando la primera obra de la empresa, Plaza del Doctor Letamendi 29, en el mismo barrio.

Domingo por la mañana, sol y algo de viento. Temprano, para un festivo, pero no tanto como para que el cielo no tenga ya sus mejores colores. Algunos vecinos pasean con sus niños, compran el pan, recogen el periódico. Alguien vuelve a casa, habiendo estirado al máximo la noche del sábado. Todos, sin excepción, se quedan atónitos ante la presencia de una grúa que, con sus soportes desplegados, ocupa casi todo el ancho y buena parte del largo de la calle.

¿Qué es esto, qué hace aquí? Dos turistas pasan, con un plano en la mano y arrastrando sus maletas, buscando la dirección de su alojamiento, entre cuerdas, cables, personal de seguridad y técnicos especializados en lo que se está por subir. ¿Qué, dónde, para qué? Alguien recoge una bicicleta del sistema público de la ciudad, esquivando un soporte de la grúa y mirando, casi a la vez y alejándose, hacia adelante y hacia atrás. Si no tuviera prisa se hubiera quedado, como el grupo de curiosos que ya ocupa la acera, cerca del número 81.

Si la curiosidad y la expectación son grandes, más lo serán en unos pocos minutos, cuando un camión cargado con una especie de nevera gigante tumbada, de veintidós metros de largo por más de cuatro de ancho y cerca de tres de alto, unas veinte toneladas de peso, avanza lentamente hacia atrás, desde la calle Aragó, hasta situarse debajo del inmenso brazo de la grúa. Así, envuelto en un film de plástico, el ático (en realidad el mayor de los tres módulos que lo componen) no parece tal cosa. Pero cuando los técnicos retiran el envoltorio aparece una casa, con paredes, ventanas, puertas, pasillos, cables que asoman, hasta los conductos de humos de cocina y el techo interior. No cabe duda, esto es un piso nuevo para esta manzana, pero, ¿dónde lo pondrán? preguntan unos niños que hoy, justo hoy, no quieren irse de casa.

Mientras tanto la verdulería, pegada a esa finca que se está rehabilitando para ponerse guapa, como dice la campaña municipal, pero no sólo por fuera sino también por dentro, mantiene sus cajones en la acera, sigue recibiendo clientes. Vengo por algo de fruta, dice una señora, mientras los responsables del operativo acuerdan los últimos ajustes para que un piso casi entero vuele veinte metros hasta allí arriba, a la planta quinta del edificio de al lado.

Las cosas se aceleran, el motor de la grúa ahora brama y su largo brazo se mueve. Aparecen ganchos y cadenas, los operarios ya bajan del módulo. Sus compañeros claman: ¡Atrás por favor, que comenzamos operaciones! Y así, como si tal cosa, una treintena de personas ven elevarse ochenta metros cuadrados de edificio, poco a poco, mientras sus cabezas van hacia atrás y sus ojos hacia arriba. Ya pasan los cables de las luces de navidad, ahora la copa de los árboles, un poco más y están al lado de ese vecino que, aún en pijama, ha dejado la televisión porque ninguna cadena ha podido con lo que le enseña el balcón en ese momento. El módulo sigue subiendo, más arriba que el resto de los edificios.

¡Ah, mira, lo pondrán allá, pero si va girado! Unas cuerdas, estiradas por los técnicos que están en la terraza del edificio, hacen que rote lentamente hacia su posición final. En la calle, ahora sí, todos permanecen inmóviles, a excepción de los dedos en los disparadores de los móviles que no paran de hacer fotos o grabar vídeos, viendo cómo, finalmente, un edificio de más de cien años crece, en pocos minutos, recibiendo un ático industrializado, ligero, moderno. El primero se renueva, el segundo se agrega, juntos mejoran la finca y hasta el barrio. Dentro de pocas semanas, edificio acabado, vecinos nuevos. Pero la Casa por el Tejado sigue, hay otras obras en camino.

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Girona 81, también, aunque en la calle Aragó. El camión, equipado con un remolque especial para este tipo de cargas, espera con parte del ático a montar

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La cubierta del edificio ha sido preparada para recibir los módulos industrializados de su última planta. Unas vigas recibirán el nuevo piso, que cuenta con terraza

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La grúa, ubicada al lado de la finca y en medio de la calle que ha sido cortada, ya tiene al primer módulo en el aire. Se revisan los últimos detalles antes de subirlo

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Comienza la subida, que aunque se hace lentamente durará pocos minutos. Para los técnicos, acostumbrados a estos operativos, es una obra más

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A unos diez o doce metros del suelo el módulo se ve pequeño, aunque tiene la dimensión de un piso mediano. Se observa claramente su estructura de acero

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A quince metros aún mantiene la misma posición que tenía en la góndola de transporte, aunque deberá girar 90 grados hacia la izquierda de la imagen

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El giro se realiza sobre los edificios, puesto que es demasiado largo como para hacerlo en la calle. Aún le faltan unos metros para situarse sobre su finca

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Ya sobre el número 81 de la calle Girona, se produce el alineamiento final. La velocidad del movimiento se reduce, se acerca la fase de posicionamiento definitivo

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Desde la terraza de un edificio vecino se ve claramente el final de la maniobra, el módulo aún no ha acabado de girar hasta su posición final, a lo largo de la medianera derecha

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En la calle, un equipo de Televisió de Catalunya, del programa Valor afegit, sigue las operaciones. El reportaje se emitirá a finales de noviembre

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Vecinos, paseantes, comerciantes de la calle, miembros de La Casa por el Tejado, todos presencian los trabajos que durarán apenas unas horas

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El tramo final del desplazamiento recibe la ayuda manual de varias personas que verifican su posición, evitan roces y guían la carga hasta que apoye sobre la estructura

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El primer módulo ya está en posición final, los técnicos revisan que todo acople perfectamente. Por debajo se conectan los desagües

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Un segundo módulo completa el ático por lo ancho. El espacio libre, entre las medianeras y los módulos, no supera los cinco centímetros

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El ático ya está completado, con el tercer módulo colocado en la parte posterior, a la izquierda de la imagen. Ahora se colocan las fijaciones entre ellos